Si lo intentas puedes perder, si no lo intentas… estas perdido

lunes, 26 de septiembre de 2011

SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS

Se acabó. Aquel enfermo que daba tumbos sin parar y que los políticos quisieron apuntillar vilmente, ya ha entrado en coma profundo. Lo que no sabemos es si ese coma será inducido o sera irreversible, políticamente hablando claro está, porque una vez mas se ha puesto de manifiesto que solo se puede prohibir una cosa DICTATORIALMENTE cuando masiva y pacíficamente se reclama lo contrario.

A principios de este mes de septiembre estuve en Barcelona y se me vino el mundo abajo cuando vi la antigua plaza de toros de Las Arenas convertida en un centro comercial. Y solo se me venia a la mente en aquellos momentos la cantidad de catalanes que tenían que soportar eso a diario. Personas que tendrán que vivir de nuevo ese exilio a tierras francesas o a el resto del territorio español para poder disfrutar de algo que les apasiona como es una corrida de toros. Aficionados que reclamaban LIBERTAD, SU LIBERTAD. Y todo por culpa de unos políticos sedientos de poder y lucro que no ven mas allá de sus propios ombligos, arrastrados por las ansias de una absurda ideología nacionalista que lo mas seguro los llevará a convertir el día de mañana a la sagrada familia en un megacentro comercial Carrefour a cambio de un puñado de euros y de sentar su culo en una poltrona que cada vez huele mas a mierda y a podrido. Y sino al tiempo. Y después se hartaran de proclamar al mundo que son "un país" en constante evolución en plan "progre" por delante del resto del mundo, cuando en realidad solo son una comunidad mas de España a la cual, con sus actitudes (la de los políticos digo), solo la están llevando a los mas retrogrado del panorama actual y llevándola a lo que mas se asemeja a la época de la post-guerra, cuando el "tito" Paco campeaba a sus anchas.

Si a estos les preguntas por sus gentes, su cultura y sus raíces te sueltan un "que les den" y se quedan tan anchos, como el resto de sus "colegas" gobernantes del resto del país. Pero que a nadie se le olvide, y especialmente a ellos que todavía queda un 20-N, y que a lo mejor la cosa cambia. Porque no dejemos de olvidar que al fin y al cabo ellos (los políticos digo)... siempre se acaban arrastrando por un puñado de euros.

Y hoy no quiero hablar de toros, porque para hablar de toros en Barcelona ya se han encargado este fin de semana Manzanares, Juli, Morante, Juan Mora, José Tomás y Serafín Marín (torero catalán y muy orgulloso de ser catalán y torero). Y sobre todo se ha encargado de hablar su afición, sus gentes... los catalanes. Gente EXTRAORDINARIA con la que durante un crucero a principios de este mes tuve la suerte de compartir esta y otras inquietudes que les traen por la calle de la amargura. Unos a favor de la fiesta y otros en contra, pero siempre desde el respeto, como debe ser. Pero claro está, ninguno de ellos/as eran políticos/as y a ninguno de ellos se les ha tenido su opinión en cuenta. Gentes como el amigo Pepe y su señora que se han tenido que cruzar toda España para ver toros y llegar a Huelva en colombinas y sentirse tratados mejor que en su propia casa. Y digo Huelva por tocar el asunto de primera mano, como podría haber dicho Linares, Alicante, Valencia o Madrid.

Pero la triste realidad es que esto en Barcelona se acabó. Por ahora, que todavía nos queda el 20-N. Y que aunque nosotros podamos seguir viendo toros en Huelva, Sevilla, Madrid, Alicante o Linares, no nos olvidemos nunca de aquellos que tendrán que irse al el exilio a ver toros, fuera de su "país" como dicen sus gobernantes y el Pep Guardiola, porque ellos seguirán ahí. Ni que tampoco nos olvidemos de aquellos que brindaban ayer con Champán catalán en la acera de enfrente a la Monumental ni a los políticos que los arropan, porque a lo mejor el enfermo vuelve de su coma inducido y tendrán que volver a despelotarse delante de las plazas de toros o a llenarse de ketchup para prohibir absurdos, que todo es licito y respetable (incluso esto), pero que también como "numerito" para el circo no tendría precio. Y que no lo tomen como un insulto, porque el hecho de que te llamen payaso/a a que te llamen asesino varía un poco. Yo preferiría, sin lugar a dudas el hacer reír a la gente.

Un abrazo para toda la afición catalana y ¡¡LIBERTAD PARA SU PUEBLO, SUS RAÍCES Y SU CULTURA!!.



4 comentarios:

  1. Marín:
    Lo de Barcelona creo que estaba cantado, e incluso es posible que si lo hubieran dejado tal cual, habría desparecido por inanición, pero entonces los políticos no habrían podido sacar pecho enarbolando la bandera del falso progresismo.
    Esto es la cosecuencia directa de la ignorancia y de una visión apcata y restrictiva de la vida. Lo bueno lo mío, lo de fuera lo malo. Pues estupendo, a tragrse siempre la misma bazofia, pero eso sí, de casa. Y ya se sabe, mierda, con perdón, como la de casa, ninguna. Y con lo que no coincido es con lo de la petición mayoritaria y me explico. Creo que las minorías no puedenverse aplastadas por las decisiones de la mayoría. La mayoría puede decidir en una serie de cosas, pero no en marcar los gustos y forma de vida que a ellos les parece bien. Además en algo que si quieres lo tomas y si no lo dejas, algo a lo que nadie les obligaba a ir. ¿Qué triunfo se creerán que es el prohibir los toros en Barcelona? ¿Cuántas ganaderías van a desaparecer? Lo preocupante sería que la cosa se enrede del Duero para abajo. Entonces sería la catastrofe y de momento hay que pensar en el norte, Navarra y Aragón, que pueden ser los siguientes.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Marin, para mi y como dice Enrique Martin en su blog, esto es más preocupante de lo que parece, ¿sabes por qué? porque se han amparado y han vendido a toda la sociedad catalana la causa'ecologista-animalista' cuando su verdadera motivación era'catalanista-antiespañolista'. Y ¿quién nos asegura que las siguientes no van a ser Galicia o Pais Vasco? Entre todos, aunque algunos con más delito que otros, nos estamos cargado esto.
    Un saludo. Feli. Extremadura.

    ResponderEliminar
  3. Estoy en parte de acuerdo contigo Enrique en que lo de Barcelona se hubiese acabado si o si. Pero no por la afición, sino porque a Balaña no le hubiese sido rentable. Verás el tiempo que va a tardar en vender la plaza. En lo que si lo clavamos los dos es en que no se puede prohibir porque a mi me guste mas o menos.

    Pero siguiendo tus consejos, como siempre, tambien te digo que no podemos quedarnos callados. No podemos esperar a que me quiten las dehesas de bravo, mis recuerdos de la infancia, mi/nuestra historia... mis ilusiones toreras. En nuestras manos está el decirles a los politicos de turno que los taurinos estamos aquí. Y sabemos quienes son, con nombres, apellidos y siglas politicas. Pensemos entonces desde el Duero para abajo si quieres, pero no nos olvidemos de ellos, de los que les han quitado POR DECRETO algo que nos apasiona a todos.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Feli, no podemos permitir que a nosotros nos engañen con la causa "ecologista-animalista". Soy, cuando menos, igual de animalista que cualquier politico catalan de CIU, pero por eso mismo se que si quiero ver toros en el campo, necesariamente debe existir la fiesta. Eso es lo que tenemos que transmitir a todo aquel que no sabe de que va la pelicula. Saber para poder opinar.

    Decia mi padre, que fue albañil toda su vida, que podria poner los ladrillos mal y despues venirse abajo una pared, pero que defenderia su trabajo a costa de todo para poder seguir comiendo y para volver a levanar la pared con los ladrillos en su sitio. Quiero seguir su ejemplo, y aunque vea muchos errores en el mundo del toro... lo defenderé siempre.

    Se que estoy hablando con alguién que piensa igual que yo, pero no nos podemos quedar con los brazos cruzados. ¿Que seria de Almendralejo, Olivenza, Zafra o Merida sin toros? ¿o de tus excelentes dehesas extremeñas sin toros bravos?... Pues pongamonos las pilas Feli que se que tu ya andas en ello.

    ResponderEliminar

Se respetarán todas las opiniones y se publicarán todos aquellos comentarios que no contengan ninguna palabra ofensiva hacia el autor o titulares de comentarios publicados.