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lunes, 27 de agosto de 2012

DIEGO URDIALES... TORERAZO !!!

 Victorino Martín suele ser un tipo bastante peculiar. Se le conoce esa "sonrisita" picarona en el tendido cuando ve que sus pupilos dan espectáculo. Ayer no se vio esa sonrisa picarona. Ayer en Bilbao no había tiempo para distraerse porque sabía que lo que había mandado desde "Las Tiesas de Santa María" llevaba la tragedia en cada muletazo. Y tres tios tres que se jugaron la vida en la plaza de Vistalegre mientras, irreconociblemente, la afición bilbaina aplaudia a los marrajos del genio de Galapagar en el arrastre.
 
Los de Victorino no fueron el paradigma del toro bravo, pero si del encastado, que no del noble, sin regalar una sola embestida, poniendo a prueba a los toreros, exigiendo papeles de tios con derecho a vestir de oro... en definitiva, lo que no quieren ver las figuras ni en pinturas. Una batalla entre animal y hombre del que solo salen victoriosos los verdaderos heroes. De esas corridas que ponen rostro a la verdadera figura del toreo y que muchos que presumen de ello deberian pasarse por la faja por lo menos un par de veces o tres al cabo de una temporada para poder señalar con el indice al cielo y mirar a toreros como los de ayer por encima de la hombrera. Esta ha sido y seguira siendo siempre la verdad del toreo por mucho que algunos se empeñen en maquillarlas con faenas de una "composición" mas grande que la quinta sinfonia de Beethoven.
 
Javier Castaño sigue sin esconderse. El segundo de ayer, primero de su lote, le escribió en el aire de Bilbao con la punta de los dos pitones "te voy a mandar al hule" nada mas salir con el recibo capotero y se libró de milagro cuando lo arrinconó en tablas. Con la muleta, el de Victorino parecia llevar dentro al mismisimo Rajoy con tanto recorte y solo le faltó decir aquello de "dimita ussssted señor Zapatero". No pasó nunca en la muleta de Castaño, que se empeñaba en hacerlo ir de aquí para allá. Y cuando el Leonés se dio cuenta de que aquello era imposible y se intentó doblar por abajo con el toro,  "el señor Rajoy" le dijo que ¡Miau!, que para adentro y se volvio a librar de milagro de un tabaco gordo antes de quitarselo de encima sin volverle la cara al reo.
 
A Luis Bolivar tambien le tocó uno de los regalos que vinieron desde Caceres en primer lugar, tercero de la tarde.  En quinto lugar le tocó uno de los toros de la tarde, Plebeyo, al que el Colombiano le cortó una oreja a base de aguantar todo lo que aquel toro pedia y exigia. El gesto del torero al concederle la oreja deja patente que esta oreja de ayer pesa mucho mas que todas las que lleva cortadas en el año.

Plebeyo, de Victorino Martín. Foto: www.victorinomartin.com
Lo de Diego Urdiales no tiene nombre... o si lo tiene: TORERAZO. El año pasado, tambien con los albaserradas, estuvo enorme. Ayer estuvo cumbre con el bueno y con el malo. El riojano, fiel al concepto clasico del toreo, el de siempre, estuvo enorme en el primero, pata pa´lante siempre y rematando los muletazos atrás, donde mandan los canones, y mandando en cada uno de los muletazos (que no acompañando como es habitual en la tauromaquia 2.0 -dixit Enrique Martín). Que no es lo mismo irte a Carrascosa del Campo que irte al campo a rascarte la cosa. Lastima de la espada. En su segundo se jugo la vida cada vez que el de Victorino lo buscaba al final del muletazo. Siguió fiel a la verdad del toreo, y se libró de milagro de una auténtica tragedia cuando el toro lo tuvo a merced en el suelo. Lo mató por arriba y por derecho y la afición de Bilbao ni se enteró. Penoso. Mató tres por el percande de Castaño, y en el sexto volvió a ejercer ese toreo grande que Urdiales atesora y al que maltratan una y otra vez en los despachos. Faena de poder, sobre todo con la izquierda, no escondiendose nunca y dando la frentura que da el cargar la suerte como está mandao. Nada de mantazos por la espalda, entre otras cosas porque lo que tenia delante no lo permitia. Lo mató en dos tiempos por arriba y, ahora si, la gente de Bilbao se dio cuenta de que en la ocura tierra del ruedo bilbaino habia un tio que se se habia jugado la vida sin tapujos. Oreja de muchisimo peso para el aficionado aunque no creo que lo sea para poderse abrir las puertas que antiguamente se abrian a base de sangre, sudor y trabajo.
 
Hace poco, con motivo de las colombinas, no dudé ni un segundo el reconocer como El Juli se habia jugado las femorales en Huelva con uno de Cuvillo, y no dudaré en hacerlo cuantas veces sea necesario. Pero nadie me va a bajar del burro de exigir a muchas de las que proclaman "figuras del toreo" (no a todos), que para que me acaben de convencer de que lo son, se encartelen con toreros como estos y con toros como los de ayer. Que den ese paso adelante que tanto necesita la fiesta de devolverle la verdad en su máximo exponente. Que Victorino llevó a Bilbao tres toros bravos, tres marrajos y seis TOROS BRAVOS.  Ninguno bobon, mas que nada porque a Victorino le cuesta muchisimo renunciar a esa "sonrisita" picarona. Y que Dios se la conserve por mucho tiempo para bien de la fiesta y del aficionado cabal.  Hasta entonces, para mi seguiran siendo autenticos , FIGURONES del toreo CASTAÑO, URDIALES, FANDIÑO etc...

4 comentarios:

  1. Marín;
    Ayer mi tocayo dio una dimensión como no la a dado en está temporada, y qué cosas tiene la vida que si en vez de llamarse Diego Urdiales y se llamase....XXXXX hubiese salido a hombros... En fin, la faena queda en la retina del aficionado, y esté servidor le tendra el miércoles por la noche en "pasión por los toros"

    Un abrazo

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    1. Estuvo cumbre tu tocayo Diego. La pena es que no se le va a reconocer por parte de las empresas. Nosotros vamos a limitarnos a disfrutar de el tanto en el ruedo como en tu programa del Miercoles.

      Un saludo.

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  2. Marín:
    Lo que se disfruta cuando hay un toro, ¿verdad? Y si encima ese toro tiene la suerte de encontrarse un torero, pues pa' qué más. Esta es la prueba palpable de que con el toro las cosas no serían como son. Ahora que me digan si no es arte ver torear a Urdiales. Si la cosa es muy sencilla, dominar a un animal si descomponerse, como si casi no hicieras nada, mientras que con el capote y la muleta ganas la pelea al toro. ¿Eso no se llamaba torear? A ver si resulta que esas verónicas poderosas no son arte.
    Un abrazo.

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    1. Enrique:
      Seguro que no comió pipas ni el Tato el otro dia en Bilbao. Los de Victorino el otro dia era como para acompañarles la embestida. Si no mandas en el muletazo, el medico no hubiese dado abasto.
      Despues dicen algunos que poque nos gustan este tipo de toros y este tipo de toreros... pos que se pongan el vídeo otra vez.

      Un abrazo.

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