Si lo intentas puedes perder, si no lo intentas… estas perdido

lunes, 5 de mayo de 2014

POR ENCIMA DE LOS SUEÑOS (Crónica de la alternativa de Andrés Romero por Paco Guerrero)

Foto: Gilberto
Saltó como un resorte toda la tensión de una tarde en la que un caballo herido, una corrida cuesta arriba en su juego y el panorama de jugar como el más inexperto, a narices tiene que pesar y más si eso te está pasando en la Maestranza. El rejonazo lo sintió crujir Romero desde que soltó la mano y de ahí a las dos orejas que le sacaron a hombros de la plaza fue todo un ejercicio de insistencia al palco por parte del tendido para que soltara sobre la balconada dos pañuelos blancos que en el futuro resultaran más fructíferos que los propios trofeos. Dos pañuelos blancos, dos pasaportes para otras plaza y, desde luego, una liberación a tanta tristeza por la cogida de Perseo, a tanta mala suerte en ese toro que se bebió la muerte con un rejón en todo lo alto y después se cargó una precipitada sarta de rejonazos. 

Tanto pa ná que diría Pepe Luis Vargas ante la sangre sin recompensa. Pero no fue pa ná porque es precisamente de ese cieno que parece nublar el pensamiento de donde no salen las cosas, es donde alguien que quiera llegar alto tiene que volar rápido. Y Andrés lo hizo ante el sexto en la única oportunidad que había para no salir de vacío. Aunque el toro no pusiera nada, que no lo puso. Aunque cueste Dios y ayuda hacer entrar a Carbón hasta ese terreno donde parar con guapeza. Aunque todo se ponga en contra por un par sobre el albero, aunque todo parezca negro porque ese sexto no mete la cara como uno necesita para demostrar que sabe hacer el rejoneo, que ha venido a triunfar y que lo necesita. Hasta para esos momentos hay que ser torero y venirse arriba y cortarle dos orejas no al sexto, sino a la tarde de tu alternativa. El remate con los aceros certificó una tarde importante del de Huelva, quien antes de que pasara nada en el festejo, entró más allá de la puerta de toriles a esperar a ese toro que traía en su lidia el doctorado y Perseo volvió a volar sobre sus manos para esquivar la seriedad de un toro fuerte y violento. No dio tiempo a más y la arboladura del toro jerezano engancho por la trasera izquierda de la grupa del caballo y le metió el pitón. 

Foto: Lopez Matito vía Burladero.com
Conquistador, un caballo con mucho temple, sobrio y seguro, recondujo esa lidia necesaria en burlar a un toro, ventajista y brusco que tapó mucho la llegada al embroque. Un espacio donde Guajiro resolvió con belleza los tres pares de banderillas, saliendo airoso con sus piruetas de la cara del toro. Romero terminó concretando sobre Bambú un trabajado carrusel con las cortas. Rematar era el reto y Romero remató con un rejonazo en todo lo alto, pero el toro se amorcillo y la desesperación con el verduguillo estropeó definitivamente lo que debía haber sido un trofeo muy justo y todo quedó en un ceremonioso saludo desde el tercio. 


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