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| Foto: www.victorinomartin.com |
Bienvenidos al espectáculo del TORO. Así con mayúsculas. El de verdad, el de toda la vida y en el que siempre creí. Ese en el que un SEÑOR TORO y UN SEÑOR TORERO se las ven en un ruedo. Ese en el que la vida y la muerte, las luces y las sombras se dan cita en el albero, y que cuando esta de por medio la casta y la bravura, casi siempre gana la vida.
Llevo veinticinco año soñando ver al toro de mis sueños. Los he visto bravos, encastados y muy buenos, pero hoy tengo que reconocer que se me han saltado las lagrimas viendo ganarse la vida a ley a "Cobradiezmos", un cardeno de 562 kilos y herrado con el numero 37, del la ganadería de Victorino Martín, y lidiado a la perfección por Manuel Escribano en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.
De hechuras impecables, bonito por donde lo mirases. Un toro perfecto. Sin mas. Embistiendo alegremente en el capote, cumpliendo en un primer puyazo y arrancándose de lejos con alegría al caballo en el segundo, donde se ven los toros bravos, una vez que saben que allí en el peto le hacen pupa. Pronto y con clase en banderillas, y con una clase, una casta y una codicia excelente en la muleta. Repetidor, queriéndola coger siempre por abajo, haciendo surcos en el suelo con el hocico, y siguiendo las telas hasta el infinito y mas allá. Extraodinario, superior por ambos pitones. En las imágenes se aprecia como a veces se daba con las pezuñas en el hocico de lo humillado que fue siempre. Un toro al que no le ha importado que Escribano le exigiese por abajo porque contra mas se le exigía, mas se venía arriba. Una auténtica maquina de embestir. Lo que tanto y tanto le he pedido a Dios, hoy me lo ha puesto delante. Me puedo morir tranquilo. Lo que para mi es la esencia de la fiesta, hoy lo he visto en Sevilla. Un toro bravo de principio a fin, viniéndose arriba a medida que la faena avanzaba, y todo esto gracias a que tenía un torero delante, Manuel Escribano, y a un ganadero al que no quieren ver los primeros del escalafón, Victorino Martín. Todo esto después de que Paco Ureña le cortase dos orejas a "Galapagueño", otro gran toro de Victorino. Ojito con el murciano que cada día torea con mas gusto y que hoy, aparte de valiente, ha estado cumbre.
Cuando sale el TORO por la puerta de chiqueros, pone a todo el mundo de acuerdo. A esos que llaman "toristas", "toreristas"...al aficionado al fin y al cabo. El TORO es el que mantiene esto, por mucho que se empeñen muchos en ver otra cosa. Hoy, a medida que veia a Cobradiezmos querer coger el trapo por abajo de esa manera, mostrando la nobleza dentro de la casta que le ha sabido sacar Manuel Escribano, me he empezado a EMOCIONAR. LA EMOCIÓN...¿que cosa no?. Esa que se empeñan en quitarnos día tras día los que manejan todo esto. Pero siempre hay un "Cobradiezmos" pastando en la dehesa que nos haga volver a creer en la magia de esto. Cobradiezmos, Manuel Escribano y Victorino Martín han dado respuesta a la pregunta que me hacía hace unos días, si realmente merecía la pena esto. Pues si, Cobradiezmos, el TORO, me ha hecho ver que merece la pena esperar otros veinticinco años para que se me salten las lagrimas cuando lo he visto irse lleno de vida por la puerta de chiqueros de vuelta a las Tiesas. A la fiesta le hacía falta y a los aficionados también. Ante esto no hay animalista ni antitaurino que pueda. Ante la verdad de la fiesta no hay argumentos en contra que valgan.
Enhorabuena a Manuel Escribano. Enhorabuena a Victorino Martín. Gracias a ambos. Larga vida a aquel gladiador que se la ha ganado en la plaza. Larga vida a Cobradiezmos. Larga vida al rey.
Fotos: Arjona vía aplausos




