Si, se puede decir que Beas es mi segundo pueblo. Por muchas cosas, pero principalmente por el cariño que siempre recibí allí de sus gentes durante el tiempo que uno se dedicaba a darle patadas a un balón en el Bartolomé Fernández Serrano y por la cantidad de amigos que me dejó esa época. Un pueblo con una cantidad de aficionados, buenos aficionados, a esto de la tauromaquia. Un pueblo que después de cincuenta años volvía a dar un festejo taurino, mas allá de sus tradicionales capeas, empujado por la ilusión de un chaval que quiere ser algo en esto del toro. David Ramirez se ha visto arropado por su pueblo y Beas se ha visto envuelto en la ilusión de David Ramirez.
El pasado 30 de marzo comenzaba una bonita tarde con un mas que merecido homenaje al toreo de plata onubense Miguel Conde, uno de los participantes de aquel cartel que hace cincuenta años se daba cita en la misma localidad Beasina. Un gran profesional del toro y mejor persona al que personalmente le debo muchísimo. Enhorabuena maestro. Cinco novilleros dejaban muy buenos pasajes ante una muy buena novillada de Hato Blanco. Cinco novillos de correcta presentación, encastados y en la que destacaron segundo, cuarto y quinto, estos dos últimos premiados con la vuelta al ruedo.
Enhorabuena a el Ayuntamiento de Beas por la apuesta por el festejo y al pueblo de Beas por la respuesta a una tarde tan especial.
Reseña:
Lleno en los tendidos en la portátil de Beas (Huelva). Erales de Hato Blanco, encastados y bravos en líneas generales.