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martes, 20 de octubre de 2026

TRIGUEROS, DIEZ AÑOS DE UN SUEÑO LLAMADO DAVID DE MIRANDA

La localidad onubense se vistió de fiesta para celebrar el décimo aniversario de la alternativa de su torero, en una tarde de lleno, emociones compartidas y recuerdos que calaron hondo antes de que los capotes dibujaran sus primeros vuelos.


Hay tardes que nacen con vocación de quedarse en la memoria...y ojalá de perdurar en el tiempo. Tardes en las que el toreo trasciende el ruedo para convertirse en sentimiento, en raíces, en memoria compartida. Trigueros vivió una de ellas el pasado domingo, 18 de octubre, cuando sus tendidos se llenaron hasta la bandera para celebrar los diez años de alternativa de David de Miranda, un torero que lleva el nombre de su pueblo prendido en el corazón y que encontró en su gente el mejor testimonio de una década de entrega a la profesión.

La expectación se hizo presente desde mucho antes de que sonaran los clarines con un "no hay billetes" colgado desde hacía 20 días. No era una tarde cualquiera. Sobre el papel, un cartel de atractivo indiscutible, con Enrique Ponce, David de Miranda y el novillero local Guillermo Luna, encargado de aportar el aroma de la juventud y la ilusión de quien sueña con abrirse camino en el difícil universo del toro. Frente a ellos, los novillos de El Freixo, la ganadería propiedad de Julián López, El Juli, llamados a poner emoción y materia prima a una celebración que tenía mucho de homenaje y no poco de reencuentro.

Pero el cielo quiso dejar también su pequeña huella en los prolegómenos. Un leve chaparrón se asomó sobre la plaza, como una pincelada inesperada sobre el lienzo de la tarde. Apenas un instante de lluvia, suficiente para añadir un punto de incertidumbre a los primeros compases, pero incapaz de apagar la ilusión que desbordaba los tendidos. Fue precisamente entonces cuando el tiempo pareció detenerse. Antes de que se rompiese el paseillo, la plaza guardó un respetuoso minuto de silencio en memoria de D. Manuel Ángel Millares, en el primer aniversario de su fallecimiento. Bajo aquella lluvia fugaz, el recuerdo adquirió una solemnidad especial. El silencio, tan elocuente a veces como el más rotundo de los olés, unió a los presentes en un mismo sentimiento de respeto y afecto. Porque también de eso está hecha la fiesta: de memoria, de ausencias y de nombres que permanecen vivos en el corazón de quienes los recuerdan.

Enrique Ponce comparecía con el poso de quien ha escrito páginas fundamentales en la historia reciente de la tauromaquia; David de Miranda, con la emoción añadida de celebrar una fecha señalada ante sus paisanos, y Guillermo Luna, con la responsabilidad y el privilegio de sentirse profeta en su tierra, arropado por una afición que quiso acompañarlo en su cita con el futuro.

Y cuando la seda, vestida de corto para la ocasión, comenzó a dibujar su particular lenguaje sobre la arena, Enrique Ponce volvió a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar de privilegio en la historia del toreo. Estuvo muy bien en sus dos novillos, dejando muestras de ese oficio inmenso, esa capacidad para entender las embestidas y esa naturalidad que han sido señas de identidad de toda una época. Pero fue especialmente en su segundo donde emergió el Ponce más rotundo, el torero de figura que siempre fue: el hombre capaz de convertir la dificultad en armonía, de acompasar los tiempos con una precisión admirable y de someter la embestida a la cadencia de una muleta que parece prolongación de su propio cuerpo. Hubo en aquella faena ecos de una tauromaquia añeja y eterna, la de quien conoce todos los secretos del oficio y sabe que el toreo grande no necesita alzar la voz para imponerse. Ponce volvió a ser Ponce, en la expresión más cabal de su concepto, con la autoridad serena de las grandes figuras.

La tarde tenía, sin embargo, un nombre propio, y cada mirada parecía regresar inevitablemente a David de Miranda. El torero de Trigueros afrontó sus dos novillos con una seguridad que hablaba de madurez, de conocimiento y de confianza en sus propias posibilidades. Se mostró sobrado ante ambos, dueño de las distancias y de los terrenos, gobernando las embestidas con un toreo de clase, temple y dominio. Su muleta dibujó trazos acompasados, sin precipitación, buscando siempre que la embestida encontrara su sitio y que cada pase tuviera la hondura de lo que nace desde el convencimiento.

En David de Miranda hubo firmeza sin rigidez, mando sin aspavientos y una manera de torear que encontró en el temple uno de sus principales argumentos. Supo conducir a sus oponentes con la serenidad de quien conoce el camino y con la personalidad de quien no necesita renunciar a su concepto para imponerse. Ante su gente, en una fecha tan señalada, ofreció la imagen de un torero hecho, capaz de asumir el protagonismo de una celebración que no era solo un recuerdo de sus comienzos, sino también una afirmación de su presente. Diez años después de la alternativa, el aniversario encontró en su actuación una hermosa manera de mirar hacia delante.

La juventud tuvo su espacio en las manos de Guillermo Luna, que compareció ante sus paisanos dispuesto a aprovechar una oportunidad de las que dejan huella. El novillero local estuvo muy bien en sus dos novillos, mostrando decisión, valor y una actitud que conectó pronto con los tendidos. Especialmente vibrante resultó el comienzo de faena a su primer oponente, cuando se hincó de rodillas para recibir las primeras embestidas y enlazó después pases cambiados por la espalda, en una declaración de intenciones que encendió el ambiente. Fue un inicio de alto voltaje, de esos que anuncian que el joven torero ha venido a jugarse la carta con determinación.

Más allá de ese arranque, Luna mantuvo una disposición firme durante sus dos actuaciones, buscando siempre imponerse y demostrar que la ilusión puede convertirse en argumento cuando se acompaña de valor y entrega. Arropado por sus paisanos, encontró en el calor de la plaza el impulso necesario para afrontar las dificultades y dejar constancia de su ambición. En una tarde que reunía a una figura consagrada y a un matador en plena madurez, Guillermo puso la nota de juventud y esperanza.

El lleno de los tendidos hablaba por sí solo. La respuesta de Trigueros fue la de un pueblo que reconoce a los suyos, que sabe celebrar sus triunfos y que entiende el significado de una fecha como esta. Diez años después de aquella alternativa que abrió las puertas de una nueva etapa, y quince desde aquella tarde de estreno en Paterna del Campo, David de Miranda regresaba al encuentro de sus raíces para compartir con su gente el camino recorrido, los sacrificios asumidos y la ilusión que permanece intacta cada vez que se viste de luces. Porque la alternativa no es únicamente una ceremonia ni una fecha escrita en el calendario. Es una frontera entre el sueño y la responsabilidad, entre la esperanza del novillero y la exigencia del matador de toros. Y cumplir una década desde aquel momento supone mirar atrás sin dejar de otear el horizonte, con la memoria de lo vivido y la ambición de cuanto todavía queda por conquistar.

Trigueros fue escenario y protagonista; David de Miranda, motivo y sentimiento; y el toreo, una vez más, el lenguaje elegido para reunir a todos en torno a una misma pasión. Diez años después de su alternativa, el torero triguereño celebró junto a los suyos una década de camino recorrido, con la mirada puesta en el futuro y la certeza de que hay lugares donde cada triunfo tiene un sabor distinto. Porque en su tierra, donde los sueños comenzaron a tomar forma y donde cada aplauso lleva algo de memoria y de orgullo compartido, David de Miranda no fue solamente el protagonista de un aniversario. Fue el hijo que vuelve a casa convertido en torero, el hombre que celebra lo andado sin renunciar a lo que queda por andar. Y Trigueros, bajo un cielo que dejó caer unas gotas al comienzo de la tarde, volvió a abrazarlo con el lenguaje más hermoso que conoce: el de una plaza llena y una afición entregada.










































miércoles, 23 de septiembre de 2026

TRIGUEROS RECUPERA SU FESTIVAL TAURINO

 


El festejo se celebrará el próximo 18 de octubre, a las cinco de la tarde, con reses de El Freixo y un cartel, obra del pintor triguereño Manuel Ramírez Vega, que reúne al matador triguereño, a su apoderado y al novillero local Guillermo Luna

Trigueros volverá a vivir una de esas tardes que forman parte de la memoria taurina de un pueblo. El próximo 18 de octubre, a las cinco de la tarde, la localidad onubense recuperará su tradicional festival taurino, después de más de una década de ausencia. El último se celebró en 2012, cuando el XII Festival Taurino de Trigueros reunió a destacados nombres del escalafón y a varias de las principales ganaderías vinculadas a la provincia de Huelva.

El regreso adquiere además un significado especial porque llega ligado a una fecha señalada para uno de los grandes referentes actuales del toreo onubense: David de Miranda. El diestro natural de Trigueros cumple este año el décimo aniversario de su alternativa, tomada el 5 de agosto de 2016 en la plaza de toros de La Merced de Huelva, con José Tomás como padrino y Alberto López Simón como testigo.

Diez años después, aquel joven torero que comenzaba a abrirse camino se ha convertido en uno de los nombres destacados del toreo actual. Su temporada 2025 supuso un punto de inflexión en su carrera, con importantes triunfos en plazas de primera categoría y, especialmente, con la salida por la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza de Sevilla, convirtiéndose en el único matador que logró ese reconocimiento en aquella temporada.

Y precisamente la gran novedad que rodea a David de Miranda en esta nueva etapa profesional estará también presente en Trigueros. Enrique Ponce, una de las grandes figuras de la tauromaquia de las últimas décadas, será uno de los nombres propios del festival en su condición de apoderado del torero triguereño. Ambos iniciaron esta relación profesional a finales de 2025, en el que supone para Ponce su incorporación al mundo del apoderamiento activo.

La presencia de Ponce junto a David de Miranda convierte el festival en algo más que una celebración de aniversario. Es también la puesta en escena, en el propio pueblo del torero, de una nueva alianza profesional que ha despertado un notable interés en el mundo del toro. El maestro valenciano, que conoce como pocos las exigencias de las grandes plazas y de la profesión taurina, afronta junto al diestro de Trigueros el reto de consolidar una carrera que vive actualmente uno de sus momentos de mayor proyección.

El cartel tendrá además un marcado carácter local con la presencia del novillero Guillermo Luna, otra de las jóvenes esperanzas surgidas de la cantera triguereña. Su inclusión permitirá que el festival no mire únicamente al presente y al pasado, sino también al futuro de la tauromaquia de la localidad.

El toro de El Freixo

Las reses pertenecerán a la ganadería de El Freixo, propiedad de Julián López, El Juli, uno de los nombres fundamentales del toreo de las últimas décadas. El hierro pondrá el elemento ganadero a una tarde concebida alrededor de una celebración muy especial para el toreo de Trigueros.

La elección de la ganadería encaja, además, en una localidad profundamente vinculada al campo bravo. Trigueros no es únicamente un lugar donde existe afición taurina: es también territorio ganadero y cantera de toreros. El propio Ayuntamiento destaca la presencia histórica en su término de ganaderías como Hijos de Celestino Cuadri, Manuel Ángel Millares y José Ramos Huelva, así como la trayectoria de diferentes toreros y novilleros nacidos en la localidad.

Entre ellos ocupa un lugar central la figura de José Ramos, tío de David de Miranda y ganadero de bravo, cuya finca y relación familiar tuvieron también importancia en los primeros pasos del torero triguereño. De hecho, el propio nombre artístico de David de Miranda procede de la finca vinculada a la ganadería de su tío.

A esa tradición ganadera se suma una amplia nómina de toreros y jóvenes valores. Además de David de Miranda y Guillermo Luna, Trigueros ha dado nombres como los novilleros David Ramírez y Manuel Garrido, junto al recortador Lázaro Ortega, formando parte de una historia taurina que se mantiene viva generación tras generación.

Volver a abrir una puerta que permanecía cerrada

La recuperación del festival supone, por tanto, algo más profundo que la organización de un festejo aislado. Trigueros volverá a recuperar un formato que durante años estuvo ligado a su calendario taurino. El festival de 2012, el XII de su historia, contó con la participación de toreros como Luis Vilches, Víctor Puerto, Antonio Ferrera, Antonio José Blanco, Pérez Mota y el entonces novillero David de Miranda, además del rejoneador Andrés Romero, y reunió ganaderías como Cuadri, Millares, Murteira Grave, Prieto de la Cal y Buenavista.

Aquella edición dejó precisamente una imagen que hoy adquiere valor retrospectivo: David de Miranda desorejó a un ejemplar de Buenavista cuando todavía era novillero, en una tarde en la que Antonio Ferrera y Víctor Puerto también tuvieron actuaciones destacadas.

Catorce años después de aquella cita —y tras una larga ausencia de festivales— el mismo pueblo volverá a colocar a David de Miranda en el centro de una tarde taurina. La diferencia es que ahora lo hará como matador de toros consolidado y en el marco de su décimo aniversario de alternativa.

En esta recuperación resulta igualmente determinante la iniciativa y el respaldo del Ayuntamiento de Trigueros y de su Corporación de Gobierno, encabezada por el alcalde Vidal Blanco. La actual corporación municipal viene mostrando una apuesta continuada por mantener y potenciar la tradición taurina de la localidad. Las Fiestas Taurinas Tradicionales siguen siendo una de las principales señas de identidad de Trigueros y en los últimos años el Ayuntamiento ha impulsado nuevas iniciativas destinadas tanto a conservar esa tradición como a promocionar a los jóvenes valores.

Ese compromiso institucional encuentra además un terreno especialmente fértil en una localidad que vive el toro durante todo el año y que cuenta con una afición organizada en torno a entidades como la Peña Taurina La Divisa y la Tertulia Cultural Taurina David de Miranda.

El próximo 18 de octubre, Trigueros volverá, por tanto, a tener una cita con su historia taurina. Un festival que nace para celebrar diez años de alternativa de uno de los toreros que más ha hecho sonar el nombre de la localidad, que reúne en el mismo cartel a David de Miranda y a su apoderado Enrique Ponce, que ofrece una oportunidad a la cantera representada por Guillermo Luna y que devuelve a los aficionados un festejo que llevaba demasiado tiempo esperando.

Trigueros recupera su festival. Y lo hace mirando al pasado, celebrando el presente y apostando, una vez más, por el futuro de su tauromaquia.

TRIGUEROS, DIEZ AÑOS DE UN SUEÑO LLAMADO DAVID DE MIRANDA

La localidad onubense se vistió de fiesta para celebrar el décimo aniversario de la alternativa de su torero, en una tarde de lleno, emocion...